Antes de cambiar de crema corporal

Llega una tarde fresca, te metes en la ducha y subes un poco la temperatura. Te quedas un rato más porque se está bien. Después te secas, te vistes y sigues con lo que estabas haciendo.

Más tarde, notas las piernas tirantes. Miras la crema que llevas meses usando y piensas: «Igual necesito otra».

Puede ser. Pero, antes de cambiarla, merece la pena mirar qué ha pasado durante esa ducha y justo después.

Este octubre quiero hablarte de esa parte del cuidado que apenas aparece en los envases: cómo utilizamos lo que tenemos y qué hacemos el resto del día.

El cuidado empieza antes de abrir el tarro

Cuando el ambiente se vuelve más seco, la piel puede perder agua con mayor facilidad. La calefacción, cuando empezamos a encenderla, también puede contribuir. Eso no significa que todas necesitemos estrenar una rutina de otoño: conviene fijarse en si la piel está cómoda o empieza a mostrar sequedad.

Entiendo que lo primero sea pensar en un producto. Yo formulo cosméticos y sé cuánto trabajo hay detrás de uno bien hecho. Precisamente por eso, me interesa que podamos elegirlos con criterio y darles un lugar útil en nuestra vida.

A veces hará falta una fórmula más adecuada. Otras, merece la pena revisar primero un hábito.

Una ducha agradable también puede ser más suave

Si notas sequedad, prueba con agua templada y duchas de cinco a diez minutos. Utiliza un limpiador suave y evita frotar con fuerza al secarte.

Después, aplica tu hidratante con la piel todavía ligeramente húmeda: ayuda a retener esa humedad. Si está seca o sensible, es preferible elegir una fórmula sin perfume.

Mujer aplicándose crema hidratante en el antebrazo

Hay algo bastante práctico que puedes hacer para acordarte: dejar la hidratante junto a la toalla. A veces pensamos mucho en qué comprar y muy poco en cómo facilitar el uso de lo que ya hemos elegido.

Un producto guardado al fondo de un cajón puede ser excelente, pero resulta fácil olvidarse de él.

El otoño no obliga a cambiarlo todo

Antes de añadir algo, haz una pequeña revisión: ¿qué estás usando?, ¿te resulta agradable?, ¿lo aplicas con regularidad?, ¿hay algún paso después del cual notas molestias?

Estas preguntas ayudan a comprar mejor. También permiten conservar lo que funciona, sin sentir que cada cambio de estación exige volver a empezar.

Para estos primeros días de octubre, te propongo empezar por algo sencillo: la próxima vez que te duches, fíjate en la temperatura del agua y deja preparada la hidratante.

Me gustaría que Aetheria te ayudara también en eso: a entender tus cuidados y a encontrarles sitio en un día normal, cuando tienes otras muchas cosas en la cabeza.